Amarillos por el Mundo en Huelva

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Foto: Toño Suárez (udlaspalmas.net)

 

No somos la Juventus, no, ni el Liverpool. Tampoco la Roma. Probablemente jamás tengamos en nuestras vitrinas la mitad de títulos que tienen estos equipos. Quizás ni siquiera una décima parte. Pero es que, obviamente, no somos de la UD Las Palmas por los trofeos.


Somos seguidores de la Unión Deportiva por un extraño sentimiento de pertenencia que, si no eres seguidor de un club de fútbol, difícilmente puedas comprender. A veces yo, cuando lo intento ver desde fuera, tampoco lo entiendo. Pero después llega un Domingo cualquiera de los últimos dieciséis años y, al ponerme mi camiseta amarilla, perdía toda objetividad posible. Durante todo este tiempo me ha recorrido un orgullo inexplicable al ver esa camiseta que tanto significa para mí defendida con uñas y dientes por un futbolista con el brazalete de capitán en su brazo y el número 5 serigrafiado en la espalda.


¡Qué bonito es cuando salgo de casa para ir al Estadio a animar a Las Palmas! Quizás nunca tengamos los triunfos que tienen los grandes equipos de Europa. No tendremos salvo milagro sus finales continentales y difícilmente veremos a grandes astros del balompié vistiendo nuestros colores. Tampoco lo pretendemos. Pero quien piense que el fútbol es eso, poco le apasiona este deporte. Hay algo en lo que sí podemos competir con esos poderosos clubes, pero es algo que no se ve. En ningún caso Buffon, Gerrard o Totti son más para sus respectivos equipos que lo que significa David García para la Unión Deportiva Las Palmas, y en eso sí podemos mirar a los ojos a cualquier gigante de este deporte.


El capitán amarillo no merecía un verano como este, termine como termine. El jugador que más veces ha defendido la elástica del representativo grancanario, con un interrogante sellado en la frente y, mientras se entrena en los campos del sur de la isla, mirando en la distancia cómo el Club inaugura un campo de entrenamiento con su nombre. Pasará tiempo y le veremos homenajeado, recibiendo reconocimientos y, probablemente, ocupando algún cargo dentro del club. Pero él se merecía una despedida vestido de corto. Él se lo merecía, y nosotros también. Queríamos verle campar por el césped con su camiseta amarilla por última vez con un Estadio de Gran Canaria rendido a sus pies. Queríamos llorar su marcha. Queríamos despedirnos del que será siempre capitán del equipo del que presumimos orgullosos.


…Y nos han quitado ese momento.


El fútbol no son veintidós hombres o mujeres corriendo detrás de un balón. Hay una cosa que nadie puede tocar: el Sentimiento. Querida Unión Deportiva Las Palmas, no puedes quitarle el sentimiento a 29.000 personas que llenaron el Estadio de Gran Canaria para que no bajases de categoría cuando habías prometido un Ascenso en 2010. No puedes quitarle el sentimiento a una afición que ostenta el récord de asistencia a un partido de Segunda División B. Porque si nos quitas el sentimiento, nos lo quitas todo. Nunca te hemos pedido trofeos, y tampoco lo vamos a hacer ahora. No los necesitamos para seguir a tu lado. Lo que queremos es un Club cercano que nos identifique, un Club que envíe ropa a los afectados de un incendio que tuvo a nuestra isla en vela, una entidad que tenga detalles con los que trasnochan para comprar una entrada y acompañarte en un Derbi. Sólo queremos que sigas siendo motivo de orgullo para el Pueblo Canario.


Unión Deportiva Las Palmas, no juegues con nuestro Sentimiento. En el minuto 5 aplaudiremos a nuestro capitán. Pero no tengas prisa. Tómate tu tiempo, porque no queremos una chapuza: lo que queremos es una despedida digna y a la altura del gran capitán David García Santana "El Kaiser".

 

 

Más vale tarde que nunca.

 

 

Más vale nunca que mal.