Amarillos por el Mundo en Huelva

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Empate meritorio (2-2) ante el recién ascendido Racing Club, contra viento y marea y un árbitro de tercera que hacía arder el Gran Canaria a pesar del honor de la presencia de una representación de los "bombhéroes" que controlaron el fatídico incendio que asoló a nuestra isla recientemente. 
 
Minutos antes de comenzar el encuentro, Los Gofiones cantaban nuestra famosa "Gran Canaria" y los aplausos no cesaban para homenajear a los servicios de Emergencias que tanto trabajaron en las últimas fechas para apagar el fuego. También se rindió un emotivo "minuto" de silencio por el triste fallecimiento de la hija de Luis Enrique.
 
El partido comenzaba con un juego trabado donde ninguno de los dos equipos creaba oportunidades claras. En el mediocampo, De Galarreta no acababa de tomar el mando y, era Kirian, quien tomaba las riendas como relevo de David Timor, ya traspasado al Getafe. Por la derecha, Álvaro Lemos trataba de desbordar y era por allí por donde se producían las primeras aproximaciones que no eran finalizadas. Por banda izquierda, debutaba este año, Cedrés, que venía de una lesión. Un lanzamiento del canterano, desde el borde del área, se convertía en la primera ocasión del cuadro canario. El que cada vez iba entrando más en juego y creaba más peligro era, otra vez, Pedri González que repartía juego, a diestro y siniestro, con la tremenda calidad que atesora en sus botas. Nuestras dos primeras faltas, se convertían en dos tarjetas: Mantovani y Aythami. Las faltas del Racing se sucedían y no eran apercibidas para el árbitro. Para colmo, una contra del Racing propicia que en una enorme galopada, Yoda se vaya de De la Bella, se meta en el área y batiera a Josep en su dubitativa media salida por el palo largo, era el 0-1 (minuto 20), y se convertía en un jarro de agua fría, eso sí, quedando mucho partido por delante.
 
Hasta el descanso, la UD sólo era frenada con falta tras falta, prácticamente  con amonestaciones verbales a los jugadores del equipo cántabro. Las pérdidas de tiempo de los jugadores visitantes ya pasaban a castaño oscuro ante la permisividad arbitral. El público se indignaba cada vez más con toda la razón. El portero visitante perdía tiempo descaradamente y se "reía" de las supuestas advertencias del árbitro y seguía perdiendo tiempo. Pedri creaba cada vez más peligro. La mejor llegada fue un remate a bocajarro de De la Bella ante el que respondió el portero del Racing con un paradón que desvió a córner. Y a punto de lograr el empate, con sólo, un minuto de descuento, se llegaba al descanso.
 
Comenzaba la segunda mitad y un Racing bien colocado, lograba abortar las acciones de los amarillos. Pedri, algo desfondado, no brillaba tanto como en la primera mitad. Lo mismo pasaba con Cedrés. Sin embargo, Pepe Mel metía a Drolé, que también debutaba en partido oficial, por el irregular hoy, Álvaro Lemos. Se palpaba algo más de peligro y Rubén acechaba su oportunidad. Se realizaba el segundo cambio, debutando también, el delantero del filial, Juan Fernández por Cedrés. Pero, el árbitro quería erigirse en protagonista y permitía que apenas se jugase, dejando que los jugadores del Racing se rieran en la cara de la afición grancanaria, incluído, su "amigo" el portero como "campeón mundial" de "todavía no saco" y tampoco me vas a sacar ni amarilla, increíblemente bochornoso. Aythami, eso sí, era expulsado por una segunda tarjeta amarilla y nos dejaba con 10. Pepe Mel movía ficha y entraba Maurizio Lemos por De la Bella. Una buena internada donde arrollan a Rubén empujándole y metiéndolo por la portería para dentro, hacía reclamar el VAR por una gran parte de la afición. El árbitro seguía a lo suyo. Se coreaba en la grada el "Qué malo eres, árbitro, qué malo eres..." Y, por fin, en el saque de una falta, el central del Racing comete penalti sobre Mantovani y lo pitaba: no nos lo podíamos creer. Rubén se encargaba de poner el empate a uno y empezábamos a creer la afición en la remontada sobre todo por tanta indignación que nos producía el arbitraje. Así en un robo de Drolé en zona defensiva y, tras una larga cabalgada, le ponía un balón de oro a Rubén, para que, con la virtud que ha atesorado en toda su trayectoria futbolística, le picara el balón para poner el 2-1 que hacía venirse abajo el estadio. Se descontaban cinco minutos pero, no éramos capaces de lograr que apenas se jugase. En un mal centro de Juan Fernández, se pierde un balón que era aprovechado para crear un contraataque para que el ex-amarillo Álvaro Cejudo, nos hiciese el gol, que significaría el empate, seguramente, para alegría del incompetente árbitro, que ojalá no nos vuelva a arbitrar en la vida.
 
Partido trepidante e ilusionante que nos permite ir al derby con ciertas perspectivas de hacer un buen partido en el Heliodoro. PÍO-PÍO, ARRIBA D'ELLOS, CANTERACANARIAPAPRIMERA. SIEMPRE AVANTE! 💙💛💙💛💙💛💙💛💙💛💙💛💙💛💙💛💙💛💙💛💙💛💙💛💙💛💙💛💙💛