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Inesperada derrota (1-2) y despedida de la temporada en el Gran Canaria de nuestra querida Unión Deportiva Las Palmas ante un rocoso y duro conjunto tinerfeñista que se imponía por partida doble en la eliminatoria y lograba pasar a la final por el ascenso que disputará ante el Girona FC en Montilivi y en el Heliodoro Rodríguez López de Santa Cruz de Tenerife.
Segunda mejor asistencia de la historia del Estadio de Gran Canaria con más de 31.500 espectadores y récord absoluto en un derby canario. Partido de alto riesgo en cuanto a violencia entre las aficiones alentándose por mi parte a evitarla ante cualquier índole, tanto verbal con insultos, como a través de lanzamientos de botellas.
Xavi García Pimienta planteaba el importante encuentro con el cambio en cuanto a la ida de Rober por Mujica, prácticamente ausente en Tenerife. El Tenerife por su parte, planteaba prácticamente el mismo once que en la ida, exceptuando la inclusión en el once del delantero Andrés Martín, exaltado teatrero en la ida de una supuesta agresión de Valles, una vez más, nueve peninsulares, un americano y un francés. En los prolegómenos del encuentro, ambiente eufórico de la afición en el recibimiento de la guagua amarilla y en toda la ciudad y la isla, solo se respiraba una cosa: fútbol. Había más confianza en la remontada en la eliminatoria en este partido de vuelta que en el afianzamiento de un Tenerife compacto en defensa y leñero en su juego. Se esperaba también que este colegiado supiera cortar y no permitir este fútbol tan poco vistoso. Antes de comenzar el encuentro, se entregaba la camiseta de los 100 partidos a los canteranos canarios, Benito Ramírez y Kirian Rodríguez ante los aplausos de todo el estadio. Mosaico con el himno popular "Amarillo es mi color" y, por supuesto, nuestro himno de siempre, el de nuestros corazones, nuestro "¡¡Rá, rá, ráaaaa!!"
El partido comenzaba con un conjunto visitante que salía a por todas, jugando al límite como anunció Ramis, haciendo una primera falta a los pocos segundos de juego y llegando a portería tras saque de banda, Enric Gallego remataba en semifallo atrapando sin problemas, Valles en el palo corto. En el minuto 4, Valles iba a despejar un balón que debió blocar y el conjunto tinerfeñista la volvía a poner en el punto de penalti y la salida en falso del indeciso guardameta sevillano, dejaba que Gallego rematara y el balón traspasaba la línea de gol aunque Raúl Navas la sacaba de dentro; el VAR se encargaba de ratificar que el balón había entrado y el 0-1 subía contra todo pronóstico al marcador. La reacción de la UD no tardaba en llegar mediante una volea en semifallo de Moleiro a pase de Mfulu. A todo esto, faltas reiteradas del Tenerife que trataban de ahogar el juego que en el centro del campo proponía el omnipresente JonathanViera21 junto a Moleiro y Kirian que se mostraba algo más impreciso de lo habitual. Arriba Rober se dejaba caer tímidamente y Jesé, muy lento, casi ausente. En el minuto 22, una falta muy dura de Aitor Sanz hacia clamar al estadio e iba a ser sancionada, por fin, con la primera cartulina amarilla después de tantas faltas. Pero los laterales de la UD no estaban enchufados: Lemos impreciso y Cardona muy tímido y Enric Gallego tenía una nueva ocasión de cabeza que se marchaba por encima del travesaño de Valles después de que el francés Mellot desbordara una vez más a Álvaro Lemos. La UD trataba de poner la réplica y Shaq Moore arrollaba a Moleiro en el lateral del área y el colegiado no mostraba la clarísima cartulina ante la incredulidad del público que miraba de reojo si se trataba otra vez de Iglesias Villanueva. En el minuto 28, centro de Viera que era rematado suavemente de cabeza por Rober a las manos de Soriano que respondía sin problemas. Lo intentaba la UD pero la barra libre para las faltas sin sanción al Tenerife y pérdidas de tiempo, seguía presente y el 21 perdía los nervios y hacía una falta muy peligrosa casi sin balón que rozaba la roja y menos mal que no se la mostraba. Lo intentaba también a balón parado Viera sin problemas para Soriano y en el minuto 40, el capi, el 21, el mago, se tiraba al césped con las manos en la cabeza pidiendo el cambio con las manos en la cabeza y el público mostraba su sorpresa y despedía al estandarte del equipo a grito de "Vieeeeraaaa, Vieeeeeraaaaa, Vieeeeraaaa" con lágrimas en los ojos por parte del jugador. Si ya el partido se ponía cuesta arriba, en el descuento, el Tenerife botaba un córner y en el despeje a la altura del punto de penalti, Mollejo acababa por los suelos y desde la sala VOR llamaban al árbitro para que fuera a ver la pantalla donde en la repetición se apreciaría un codazo de Raúl Navas en el salto de ambos siendo evidente que nuestro central sevillano golpea al tinerfeñista involuntariamente en el salto, pero no, el colegiado iba a decretar penalti ante el asombro de un estadio algo resignado a lo que casi nadie esperaba; pero que estaba pasando. Enric Gallego se encargaba de marcar el penalti que se le escapó a Valles al que se le escurría el balón al adivinar el lado elegido (0-2). Se llegaba al descanso con un estadio muy preocupado y asumiendo que la remontada estaba muy cuesta arriba y más, sin el 21 en el campo. 
Comenzaba la segunda mitad y García Pimienta había sacado del terreno de juego al ausente Jesé Rodríguez incorporando a Benito Ramírez. En estos primeros minutos, Viera desde el banquillo alentaba a la grada y a sus compañeros y la UD volvía a proponer y a los tres minutos de la reanudación, Cardona parecía más decidido y disponía de la primera oportunidad cruzando demasiado un balón en la portería tinerfeñista que se marchaba por muy poco. También el Tenerife pudo haber puesto el tercero por mediación de Mario pero Valles blocaba en dos tiempos. También un activo Benito, lo intentaba de volea. El Tenerife se mostraba muy sólido atrás y se plantaba con todos sus jugadores en su campo. Primeros cambios en ambos equipos, el Tenerife por partida doble reforzaba el centro del campo y en el conjunto amarillo salía un insuficiente Rober para que entrara el grancanario Rafa Mujica. El tinerfeño Alberto Moleiro era la pesadilla para los jugadores tinerfeñistas y en el minuto 68 su disparo se marchaba por encima del travesaño. Comentábamos entre los aficionados bajo la bandera Maccanti de Amarillos por el Mundo de la grada Sur que no pensábamos que sacara del campo a Moleiro pero la sorpresa llegaba por partida doble. Primero, en el minuto 70, en un córner para la UD entre las aficiones se escuchaba por desgracia, el famoso: "Pu.a Las Palmas, Put. Las Palmásss" y Pu.a Tenerife y Put, Santa Cruz", y cuando parte de la afición empezaba a silbar para reprobar la violencia verbal, el balón lo cabeceaba Eric "DonSan" Curbelo al fondo de la portería de Soriano reduciendo diferencias (1-2) y recuperando algo la esperanza de darle la vuelta al marcador para llegar a la prórroga. Pero, en ese momento, los cambios que estaban preparados en banda, incomprensiblemente Pimienta sacaba del campo a Moleiro para disgusto de la afición grancanaria y alivio de la tinerfeñista y hasta tinerfeña; entraba Pejiño en su lugar  También salía Navas para que entrase el grancanario Álex Suárez. El Tenerife sacaba muy abucheado, "el sucio" Mollejo y entraba Elady. Perdía tiempo sin límite el Tenerife que lograba que casi no se jugara. Aprovechaba para hacer sus últimos dos cambios para reforzar atrás. 
En el minuto 86, en un balón al área sobre Mujica, Soriano no calculaba para despejar y arrollaba al grancanario antes del despeje quedando el grancanario en el césped pero claro, Mujica no es Mollejo y el descolegiado no se quería complicar ni en la sala VOR tampoco no sea que fuera penalti como era, empatásemos a dos y en la prolongación, marcásemos (probablemente) y hubiera prórroga y quién sabe... pero no, la afición resignada recordaba que somos la Unión Deportiva Las Palmas y no el equipo de peninsulares no isleños del CD Tenerife. Para colmo, se cumplía el minuto 90 y el árbitro tan solo descontaba cinco ridículos minutos habiéndose agotado todas las ventanas de cambios. Sin pena ni gloria pasaba ese tiempo y el partido concluía para alegría del cuadro peninsular del Tenerife y orgullo, resignación y aceptación del equipo de la identidad canaria, nuestra querida y amada Unión Deportiva Las Palmas. Aunque hay que reconocer que el Tenerife hizo un buen partido al fútbol que ellos proponen y que a casi nadie le gusta, añadiendo que la Unión Deportiva no hizo una eliminatoria ni en la ida ni en la vuelta lo suficientemente buena para merecer pasar, así es el fútbol y hay que aceptarlo. Lo mejor de la noche fue que la pseudo-afición había ido abandonando el estadio desde el 0-2 pero la verdadera afición, unos 15.000 aficionados, no nos movíamos de nuestros asientos para aclamar cánticos como "Este es nuestro equipo y estamos orgullosos" bajo banderas como la de Amarillos por el Mundo y otros muchos cánticos ondeando banderas desde la Curva hasta, por supuesto, la zona del Grupo Ultra Naciente para aflorar y emerger los sentimientos amarillos de la afición, de los jugadores y hasta de nuestro entrenador y staff técnico. Por un momento, me recordaba la situación al año 2014 cuando ante el Córdoba nos arrebató el ascenso. Hagamos del año 2023, el 2015 y soñemos y logremos subir esta próxima temporada porque "Es de Primera, Las Palmas de Primera y pobre del que quiera, robarnos la ilusión" 
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