Amarillos por el Mundo en Huelva

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Las Palmas acudía a su segunda cita consecutiva en el Estadio de Gran Canaria con la confianza de saberse capaz de doblegar a su rival. El conjunto amarillo, que había dejado sensación de solvencia en la primera jornada, recibió al Albacete con un once inicial muy similar al que se enfrentó la semana anterior al Reus: sólo Fidel y Tana eran las novedades del equipo. El primero, cambio obligado por la lesión de Momo. El segundo era alta esta semana y envió al banquillo a un Galarreta que había abandonado el terreno de juego por lesión la pasada semana y podría aún no estar para los 90 minutos.

El Albacete, por su parte, viajaba a la isla redonda con la euforia de haber logrado un empate en el debut liguero contra el Deportivo de La Coruña gracias a un polémico penalti cometido por el ex-amarillo David Simón cuando el partido se acercaba a su final. Al igual que el conjunto amarillo, el once inicial manchego tenía la base de la primera jornada, pero los cambios se situaban en los escuderos de Zozulya, donde Bela y Acuña dejaban sus puestos a Manaj y Susaeta. Sin duda, un conjunto que sabe tratar el balón y que, sin tener una plantilla sobresaliente, reúne todo su talento en la misma parcela del campo: en el área rival.

El árbitro dio el pitido inicial al encuentro y Las Palmas se adueñó del balón para comandar el partido de forma autoritaria. El conjunto amarillo demostró ser, durante apróximadamente media hora, un candidato muy serio al ascenso directo a Primera División. El equipo tenía el balón, y lo tenía con sentido. Javi Castellano y Christian Rivera contenían al conjunto manchego mientras que Fidel y Dani Castellano hacían mucho daño desde la banda y Rafa Mir y Rubén Castro (sobre todo éste último) merodeaban el gol. Un remate de Cala había avisado ya al Albacete de que Las Palmas iba en serio a por el primer tanto, pero el balón salió repelido tras chocar contra un defensor manchego entre las quejas de penalti de los nuestros.

Entonces, llegó la inoportuna lesión de Álvaro Lemos, un contratiempo importante para un Manolo Jiménez que tenía en el banquillo soluciones para casi todo. Por desgracia, un lateral derecho natural no estaba entre sus cartas y dio entrada a Mantovani y recurriendo al capitán para tapar el agujero de la banda derecha. Tras esto el partido se enfrió un poco en los últimos instantes de la primera mitad y casualmente ahí llegó el momento clave para Las Palmas, pues un centro lejano de David García desde su improvisado lateral derecho cayó desde el cielo al área de Tomeu Nadal, que no acierta en la salida y deja un balón muerto que parecía pedir a gritos que alguien lo empujara a la red. Rubén Castro acudió a su llamada y lo introdujo en la portería para poner el 1-0 en el electrónico justo antes de llegar al descanso. Después de una buena primera parte en la que costó que llegase el gol, parecía que lo más difícil se había conseguido.

En la reanudación Las Palmas se dejó ganar la posesión de balón. Y el Albacete lo aprovechó para que el graderío del Estadio de Gran Canaria pudiera conocer, por fin, a un Raúl Fernández que se empleó en varias ocasiones para detener los voluntariosos ataques del Albacete que, a pesar de todo, no llegó a poner nervioso al aficionado amarillo. La Unión Deportiva estaba empeñada en repetir paso a paso el partido de la semana anterior y no se preocupaba de recuperar el dominio del encuentro, a pesar de que el mensaje de Jiménez a través de sus cambios (Galarreta y Sacko) no era precisamente el de defender el resultado. Y estuvo el conjunto amarillo a punto de conseguir calcar el guión del Reus en un pase filtrado de Fidel que Rubén Castro dispara violentamente contra el larguero de la portería de la Naciente. Entonces se notó en el ambiente que no iba a ocurrir lo mismo que una semana atrás. El Albacete se empeñó en empatar el partido y lo intentó una y otra vez. Y al final lo consiguió en un centro que desvía levemente David García y se introduce en la portería de Raúl Fernández.

Y entonces, llegaron las prisas. Un gran control de Sacko le dejó solo contra el portero. El francés no vio a Galarreta pedírsela, ni tampoco vio a Rubén llegando de segunda línea a la jugada. Tan solo vio un hueco en el segundo palo y tanto intentó ajustarla que se marchó fuera. Otro tiro de Rivera intentó poner en apuros a Tomeu Nadal pero ya no daba tiempo para más, el Albacete había logrado robarnos el empate. No pasa nada. Se antoja alarmista pensar que estos dos puntos puedan ser vitales dentro de nueve meses, pero lo que quizás sí puede marcar la diferencia es la lección que hemos aprendido: quince minutos con la guardia baja pueden costarte dos puntos en tu estadio contra cualquier equipo. Esto es La Liga 123.

Por último, es inevitable mandar nuestra más sincera enhorabuena a David García, que con su titularidad en este encuentro ha cumplido la increíble cifra de 454 partidos oficiales, superando así a ‘El Maestro’ Germán Devora y convirtiéndose en el futbolista que en más ocasiones ha vestido la camiseta que nosotros sacamos orgullosos cada fin de semana del armario. Infinito agradecimiento al capitán de nuestro barco, que forma parte del primer plantel amarillo por decimosexta temporada y ha abanderado orgulloso nuestros colores en Tercera División una temporada (con Las Palmas Atlético), en Segunda División B durante dos temporadas, ahora en Segunda División por décimo curso, y lució la casaca amarilla en la élite del fútbol nacional durante tres temporadas. Merecidísima ovación en la previa del encuentro y durante el minuto cinco del mismo. Cifra difícilmente superable y que, por lo visto sobre el césped, David García tiene intención de seguir engordando. ¡Qué bueno que seas de los nuestros!